Cómo dividir los gastos de un viaje en grupo sin pelearte con nadie

Quién paga qué, cómo se cargan los gastos sobre la marcha, qué hacer con lo que no usó todo el mundo y cómo cerrar las cuentas al volver con la menor cantidad de transferencias.

En un viaje en grupo hay dos maneras de que la plata se vuelva un tema. Una es que nadie anote nada y el último día haya que reconstruir cinco días de gastos de memoria. La otra es que alguien anote todo con demasiado detalle y el grupo termine discutiendo si la propina va por partes iguales.

Lo que sigue es el punto medio, que es donde funciona.

Antes de salir: definan quién carga y con qué

No hace falta una reunión. Alcanza con dos acuerdos de treinta segundos:

Uno. Todos cargan sus propios gastos, no una sola persona. El error clásico es nombrar un "tesorero": esa persona termina haciendo trabajo administrativo todo el viaje y, encima, es la única que sabe cómo va la cuenta. Si cada uno carga lo que paga, el saldo está siempre al día y nadie hace de contador.

Dos. Una sola herramienta, elegida antes de salir. No sirve que dos usen una app, uno anote en el bloc de notas y otro se acuerde. Lo peor que puede pasar es descubrir el día 3 que hay dos listas paralelas.

Durante: cargalo en el momento, aunque sea mal

El gasto se carga cuando se paga. No al final del día, no cuando "haya wifi". Diez segundos parado en la vereda valen más que veinte minutos a la noche tratando de acordarse de cuánto salió el almuerzo.

Y si no te acordás del monto exacto, cargá el aproximado igual. Un gasto de $18.000 cargado como $18.000 cuando en realidad fueron $17.640 introduce un error de 2%. Un gasto que no se cargó introduce un error del 100%.

Si vas cargando cuatro o cinco cosas por día, escribir cada una se vuelve tedioso rápido; dictarlas resuelve justo ese momento — el de estar caminando con las manos ocupadas.

Lo que no usó todo el mundo

Acá es donde los grupos se traban, y la regla que funciona es simple: partes iguales por defecto, excepción solo cuando el monto lo justifica.

El criterio no es la justicia perfecta: es que el error de repartir parejo sea más chico que el costo de discutirlo. Cuando el monto crece, la balanza se da vuelta y ahí sí conviene detallar. Las cuatro formas de repartir —partes iguales, porcentaje, partes ponderadas y montos fijos— y cuándo usar cada una están explicadas en gastos compartidos.

Las monedas, si el viaje es afuera

Un viaje al exterior tiene el problema extra de que la mitad de los gastos están en una moneda y el grupo vive en otra. Dos reglas:

  1. Cargá cada gasto en la moneda en que lo pagaste. Convertir de cabeza mientras viajás es la forma más rápida de que los números dejen de cerrar.
  2. Que la conversión quede fijada el día del gasto. Si la app recalcula todo con la cotización de hoy, el viaje cambia de monto cada vez que lo abrís y el saldo entre las personas deja de ser confiable. Esto está desarrollado en gastos en dos monedas.

Al volver: cerrá con la menor cantidad de transferencias

Seis personas que se deben plata entre sí no necesitan quince transferencias. Con las deudas compensadas, casi siempre alcanzan tres o cuatro: si vos le debés a Juli y Juli le debe a Bruno, lo que corresponde es que le pagues a Bruno directamente.

Esa compensación la hace la app sola. Lo único que tiene que hacer el grupo es no dejarla para dos semanas después, cuando ya nadie se acuerda de nada y la plata "queda para la próxima" — que es la forma educada de decir que alguien puso más y no lo va a recuperar.

En una línea

Todos cargan, se carga en el momento, partes iguales salvo que el monto justifique la excepción, y se cierra apenas vuelven. El resto es contabilidad que no le hace falta a nadie.

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